¿Viva o muerta?
Cuando dentro del pecho existe la escritura en un espejo
y en lo intimo la preparación de un beso en la mirada,
no hay preocupación ni miedo ante nada, esencia de vida
mientras de su ser se alimenta mi espíritu para el camino.
Duele los estragos de vacio latentes en el cielo de la boca,
pues me inquieta ser la sombra que camuflaje su perfil
y así invertir verso en verso cada latido de su corazón,
aunque sólo el tiempo deslice sobre su frente, mi deseo.
Tuve la suerte echada cubriendo mi espalda aquella tarde,
lamieron mis lágrimas la soledad, el miedo y la nostalgia,
se privo mi piel de ese rumbo que sólo conoce el viento
y la atención de mi poesía le rinde honor a su universo.
¿Qué tan justa es la vida?...
Tengo equipaje de su amor eterno y el bocado de su mano
sin deteriorarse por el tiempo, más tengo como alforja ¡ay!
-así sea- lo tengo para mi camino en sangre y carne de memorias,
por eso nadie juzgue si estoy viva o muerta, estoy en su esquina...
Allí donde su mirada se encuentra con la mía.
Allí donde por primera y última, se posó la paz y la liberación.
Yolanda Román
© Derechos Reservados® Octubre 5,2010
