Friday, May 11, 2012

Madre ausente-presente



Madre ausente-presente

 (En honor a mi madre)

Era tu consejo el descanso a mis preocupaciones,
sin dejar que mis lágrimas quedasen sin amparo,
una calma que alimentaba el espíritu  sin deudas,
Hasta borrar las pesadillas por darme tu compañía.

Tantas veces Madre pude contar con tu abrazo,
 ese olor a sacrificio que emanaba tu piel y calor,
Donde mi rostro se ocultaba en tu pecho…
Al sentir que eras mi protección, una bendición.

La vida no se detiene con el avance de los días,
tu ausencia es como el frio,  hambre y soledad,
un  vacio que pese a todo con nada se llena,
Así prosigan los años, me haces falta, ¡Mamá!

Allí donde la gracia de Dios es ahora tu refugio.
Allí donde las estrellas son silenciosas e iluminan,
te encuentras vigilando los aciertos y desaciertos
Que doy como ser humano, no quiero  defraudarte,

Quiero seguir tu  ejemplo de  fuerza y valentía.
Quiero tener a Dios presente en mis decisiones.
No buscaré alejarme de tus enseñanzas, te admiro,
Porque no hay mayor amor que el de una madre.

Bendita  sea la misericordia del Señor que nos bendijo,
joyas depositó en nuestro vientre, nuestros hijos,
Gracias a ese amor sublime que es fruto del amor…
Amor que de Dios por la humanidad se igual contigo.


Escrito por: Ivonne Falero Román
Pseudonimo: Yolanda Román
© Derechos Reservados® Mayo 10,2012

Wednesday, May 9, 2012

Mirar de tan lejos



Mirar de tan lejos 
Serie: Reflejos de mi alma



A veces me pregunto que tanto dolor existe en las palabras,
con cuanta locura se adhiere una gota de lluvia al pavimento
es tanto el silencio que el olor a soledad traspira por  la piel,
hasta arrematar el alma con sombras, delirios y  heridas.

Sobre que ave se remonta la libertad cuando se siente el vacio
ese que con penas hace doblegar la esperanza  sin fe,  sin paz,
como indicando que el destino es una ruleta, un tiro de suerte,
mientras el deseo del verbo es la fantasía  de un náufrago…

Una constante lucha sin tregua  por sobrevivir su infortunio,
rebelde no por convicción sino de hambre ante la injusticia,
ya que no es fácil inculpar la distancia por ese abismo del yo,
tantas trabas para un cese del llanto que irrita la sonrisa.

De quien es la ignorancia cuando las culpas buscan justificarse,
Por eso desvisto mi alma cada vez que llega el amanecer…

-Duele quebrarse-
 las preguntas no tienen respuestas,

sueños en cristales sin realidades,
una ambrosia bajo el paladar…

A veces quisiera ser ese polen que viaja en el viento,
ese arrullo de mar  en un vaivén dentro de un caracol,
mirar de tan lejos hasta más cerca, extraer del alma…
lo indígena de mi ser sin pedir prestado a la nada.


Yolanda Román
©Derechos Reservados® Mayo  09,2012